La trayectoria literaria de Nilda Cepero
por Andre Avellanet
Son muchos los años que conozco y que he compartido en el mundo literario con Nilda. Ella que es una escritora, autora de libros de poesía y editora de varias revistas literarias, llega a los Estados Unidos, a Miami, al principio de los años 60, siendo una niña, y fue parte del grupo de niños Pedro Pan que vinieron sin sus padres a este país.
Ya para el año 1962, me cuenta que se traslada a la ciudad de Boston. En esa culta ciudad, estudia desde los primeros grados hasta comenzar la universidad. Así mismo, años más tarde, regresa a Miami, en donde siguió sus estudios, graduándose de Florida International University con una Licenciatura en Historia Universal y siguiendo sus estudios graduados en historia del arte, haciendo varios viajes al extranjero para hacer investigaciones sobre pintores como el Greco y Goya. Pero, a pesar de que la historia y el arte eran disciplinas —entre otras como el teatro y el canto— con las cuales tenía gran afinidad, descubre, por medio de sus lecturas, su amor a la literatura y comienza, seriamente, a escribir poesías (ya lo había hecho de adolescente), y cuentos cortos en inglés, por ser ese el idioma literario en el que se había desarrollado.
Ese gran interés y curiosidad la lleva, al mismo tiempo que estudiaba, a fundar y dirigir, alrededor de 1980, la revista cultural Pinos Nuevos, que sobrevive por varios años sin ninguna ayuda gubernamental. En esa publicación, me explica, se le brindaba un espacio a los escritores cubanos exiliados, establecidos por muchos años en los Estados Unidos y que no tenían la posibilidad de publicar en revistas nacionales, y a aquellos que habían llegado por el Mariel o más tarde, como Roberto Valero, Miguel Correa, Jorge Oliva, etc. También en la revista se le dedicaba varias páginas al arte, algo que aún la fascinaba, en donde aparecieron pintores cubanos como Enrique Riverón, Luis Vega, Agustín Gainza y los pintores clásicos de otros siglos. Igualmente se les brindaba espacio a los escritores hispanos americanos que vivían en los Estados Unidos y a los que enviaban su trabajo desde el extranjero.
Comparte que, años después, para concentrarse en su escritura, toma un receso de su tarea como editora y se dedica a escribir y publicar en varias revistas estadounidense; no obstante, no abandona su lucha editorial y ya en el 1990, un 20 de mayo, para celebrar la independencia de Cuba, brinda de nuevo, sin ayuda gubernamental, una pequeña revista literaria la cual nombra Latino Stuff Review/Esencia Latina. Esta publicación que aún existe después de 18 años, ahora bajo el nombre de LSR, empzó siendo bilíngüe y más tarde se convirtió en una revista para lectores de habla inglesa que eran sus mayores donantes. Sin embargo, al hacer ese cambio y preocupada por aquellos que solamente escribían en español, comienza planes para brindarle al público hispano parlante una revista totalmente en español, y es así como nace en el 2004 el cuaderno literario Ambos Mundos, cuyo nombre, bien escogido, refleja el mundo hispano de allá y de aquí y que también fue inspirado por el nombre del Hotel Ambos Mundos, en la Habana, en donde el escritor Ernest Hemingway, que tanto amaba Cuba, usaba encerrarse y en donde escribió algunas de sus novelas.
Ahora Ambos Mundos, que se publica dos veces al año, comienza su tercer año y se ampliará para recoger cuentos muy cortos y otros artículos de interés cultural. Nos dice, Nilda, que publicará el cuaderno hasta que su salud, energía y posibilidades monetarias lo permita. Nilda, que es una mujer llena de entusiasmo, no descansa. Su trayectoria literaria personal continúa y es amplia. Ya ha publicado tres libros y ha estado en decenas de revistas norteamericanas, entre ellas The Lousiana Review de la LSU, en Chiron Review, muy respetada en el mundo literario norteamericano y en donde su foto apareció en la portada. Siendo esta la primera vez que le dedicaban la portada a una escritora cubana del exilio histórico. En ese número la acompañaba una entrevista y la publicación de algunos de sus poemas. Y así ha seguido colaborando en muchas otras revistas en Estados Unidos y el extranjero.
Su poesía gusta y no es sorprendente que el profesor belga Eric Dejager la ha traducido y publicado en francés, y que el profesor Luis Marcelino Gómez, de la Universidad de North Carolina en Chapel Hill, también haya escrito sobre su obra y traducido algunos de sus poemas al español.
Igualmente fue antalogada en los libros Remembering Cuba, en Cuentistas de la Diáspora Cubana, y también fungió, como Editora Invitada en una edición especial dedicada a la diáspora cubana, para la revista Letras Salvajes, del profesor universitario puertorriqueño, Alberto Martínez-Márquez.
En este momento sus libros se usan permanentemente como lectura oficial para cursos universitarios. Y hoy por hoy, la Universidad de Towson, una universidad pública del estado de Maryland, incluye sus libros como parte del currículum de literatura que dedica a las poetas norteamericanas. He observado que esta dinámica cubana no se detiene y ya se encuentra trabajando en una noveleta y en unos meses publicará un nuevo libro de poesía, titulado Bohemian Canticles. Como si todo eso que nos brinda fuese poco, ha presentado una exposión personal de fotos en la Alianza Francesa de Miami. Y ahora prepara otro proyecto fotogrófico que sería dedicado a las bellezas de Cataluña, lugar en donde ahora reside parte del año. Pero ese es otro capítulo.
Al hablar de Cuba, nos comentó que la han convidado muchas veces a visitar y participar en cuestiones literarias y la han invitado para aparecer en publicaciones editadas en la Isla y también le han convidado para hacerle entrevistas y aparecer en revistas de la Isla, y siempre se ha negado, ya que le parece injusto con los escritores que residen allá y que han sufrido por medio siglo la falta de derecho y libertad para poder expresarse.
Me comenta que nunca se ha sentido una privilegiada por haber llegado temprano al exilio. Piensa que todos los cubanos son iguales, que las circunstancias son las que han cambiado. Es por eso que prefiere acompañar de una manera fraternal, en sus frustraciones y penas, a los escritores silenciosos que residen en Cuba. Así, cuando llegue a la vejez, podrá mirar hacia atrás con júbilo al sentirse orgullosa por sus acciones. Con espíritu tierno nos asegura que piensa a diario en todos esos cubanos que no les queda más remedio, y por muchas razones, de vivir en la Isla.
Su ilusión, nos asegura, es que, cuando lo de Cuba llegue a un desenlace positivo para los cubanos anticastristas, poder seguir publicando y ofreciendo un foro para todos los escritores honestos y dedicados, esta vez, y ojalá en esta década, desde Cuba. Y, conociéndola, sabemos que lo hará.
Andre Avellanet es un traductor y ensayista cubano, de padre catalán. Se desarrolló en Boston donde estudió psicología. Es un aficionado a la pintura y está en el proceso de preparar una exhibición.
|