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Esquirlas de la jarra/ Splinters from the Pitcher
Por Louis Bourne
Louis Bourne (Estados Unidos) enseña lengua y literatura Peninsular en Georgia College & State University . Ha tenido poemas en inglés últimamente en The Refined Savage Poetry Review, The Stony Thursday Book (Limerick, Irlanda) y Weyfarers ( Surrey , Inglaterra). Su traducción de Rafael Bordao, Escurriduras de la soledad/ Last Drops of Loneliness fue publicada por Obsidiana Press (2008).
Esquirlas de la jarra
(fragmentos de una elegía)
A Adelina Rosales Martín (1951-2007)
El ritmo reveló de tu aura mi ternura,
prometiendo misterio, un aire taciturno,
desde fecha lejana y juvenil
por la Gran Vía en su descenso,
una visión soplada de frescura
entre unas comisuras de sonrisas,
un arroyo verdores abriendo soleado.
Un día, en la sazón de conocernos,
cuando cuajaba el fruto de las conciencias,
me preguntaste: “¿Crees que soy impertinente?”
Yo no sabía qué señales fueran
estelas en el fluir de tu palabra,
muestras de desagrado,
indicios que tu voz pudiera ser molesta,
cuando yo mismo desde años
obstáculos sentía que vida malograban.
Más sólo una trampa error esconde:
dudar de médicos
y no tener alternativa.
Ellos se doblan, se callan en el viento,
y si hay un nimbo avieso en lontananza,
un grano de callado grito, premisa o horror,
fantasmas son silencio entre los sueños.
Puedes viajar de Flagstaff, Arizona
hasta Lagoa de Santo André,
desde desnudas geologías
hasta rizos de líquidos salobres incesantes,
contextos barajados por plenitud de días,
pero sólo renuevas un hueco de la tierra.
Splinters from the Pitcher
(fragments of an elegy)
To Adelina Rosales Martín (1951-2007)
My tenderness was revealed by your aura’s rhythm
promising a mystery, a self-silent air,
from a youthful, far-off date
on the Gran Vía’s declining slope,
a vision of freshness wafting in
among some corners of smiles,
a sunlit stream opening in greeneries.
One day, in the fertile season of our knowing,
when the fruit of consciences congealed,
you asked: “Do you think I’m impertinent?”
I had no idea what signs could be
wakes in the backflow of your words,
displays of displeasure,
tokens your voice could be vexing,
when I myself for many years
felt obstacles embittering my life.
But only one mistake hides a trap:
doubting doctors
and having no other choice.
They bend and turn silent in the wind,
and if a nimbus looms crooked in the offing,
a speck of hushed cry, clue or horror,
ghosts are only silence among dreams.
You can journey from Flagstaff , Arizona
to Lagoa de Santo André,
from naked geologies
to the curls of salty liquids never ceasing,
contexts shuffled by the fullness of days,
but you only renew a hollow in the earth.
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